¿Como empezó todo….?

Dicen que los momentos de conflictos son los mejores para aprovechar oportunidades, esas que nos permiten aceptar cambios y comenzar una nueva página en blanco. Una batalla y renacemos, construyendo nuevos pilares.

Y llegó el momento de coger el coche y recorrer pueblos en busca de ese lugar, uno distinto, de esos que marcan la diferencia, que nos permitiera soñar.

Fueron semanas de compartir, de coger el coche y buscar, sin una dirección fija, el lugar en el que, al bajarnos, simplemente pudiéramos repostar.

Ahí estaba: “Unos buscan un pueblo bonito, otros lo crean”

Fabricar, eso era lo que necesitábamos en ese momento. Crear algo distinto y dejarnos llevar en una nueva aventura.

No queríamos una casa cualquiera, queríamos una en la que comenzar de cero y que cada rincón tuviera un poquito de lo que somos o en lo que nos habíamos convertido en los últimos años.

Al entrar fue como viajar en un solo segundo a distintos lugares en distintas épocas. No puedo negar que los nervios se acomodaron en mi estómago…ese lugar ya formaba parte de lo que sería no me cuentes cuentos.

La fabrica de ideas, de amistades, de proyectos, de iniciativas, de encuentros, de intercambios. La fabrica de herramientas para vivir, de comidas compartidas, de miradas y por qué no, de algún para siempre…

Gemma

“Habla de ti, de cómo eres”, me dicen para crear este apartado de un proyecto que, aunque surge ya en el 2012, abrazo ahora con la necesidad de que forme parte de la profesional que llevo intrínseca en este amasijo de personalidades con las que convivo.

Difícil hacerlo en esta etapa de cambio, estos momentos en el que, al mirarme en el espejo, descubro que me estoy reinventando cada día, buscando la sonrisa que más se acomode a una nueva filosofía de vida.

“Soy la empresaria, la jefa, la amiga, la madre, la princesa y la fuerte, la que sonríe, se enfada, sueña y pone al resto con los pies en la tierra… Soy unas 50 sonrisas diferentes, 20 movimientos de cejas en función de quién tenga delante, unos 10 cambios de opinión en menos de veinte minutos, mil proyectos a medias, la que está y a la que en muchas ocasiones no encuentras, la que afronta las cosas con cobardía y la valiente que asume responsabilidades, la presumida, la cabezona, la comprensiva… soy la que no deja hablar en una conversación y la que parece que te escucha mientras está soñando, soy la compañera, la seño, la alumna… la insegura y la que se come el mundo…” Y aunque algo de esto queda, lo cierto es que ahora puedo decir que además soy luchadora y creo firmemente en las segundas oportunidades.

Rebelde y enfadada con el conformismo, trasgresora, un derecho que me he ganado en esta última etapa de mi vida. Segura de que todo pasa por algo y que hay mundos que no me pertenecen. Soñadora, me encanta la idea de revolución en el sentido más positivo de la palabra. Creo en un mundo activo en el que las personas podamos decidir, en la libertad en todos los campos, en las energías positivas y en esa luz que irradian algunas personas. A veces me cuesta lidiar con un sistema que considero obsoleto y me provoca indignación que las personas utilicen el vocabulario sin preocuparse bien en conocer el significado.

Soy maestra, madre y dicen que excesivamente creativa, algo que me provoca falta de sueño, huracán de emociones que intento reflejar en mis proyectos e incondicional de las buenas personas.

Amante de los elegidos que marcan la diferencia y fan de ir por esta vida, tan incomoda, en zapatillas.

Mi frase… que nunca digan que no lo he intentado.

Gemma

“Habla de ti, de cómo eres”, me dicen para crear este apartado de un proyecto que, aunque surge ya en el 2012, abrazo ahora con la necesidad de que forme parte de la profesional que llevo intrínseca en este amasijo de personalidades con las que convivo.

Difícil hacerlo en esta etapa de cambio, estos momentos en el que, al mirarme en el espejo, descubro que me estoy reinventando cada día, buscando la sonrisa que más se acomode a una nueva filosofía de vida.

“Soy la empresaria, la jefa, la amiga, la madre, la princesa y la fuerte, la que sonríe, se enfada, sueña y pone al resto con los pies en la tierra… Soy unas 50 sonrisas diferentes, 20 movimientos de cejas en función de quién tenga delante, unos 10 cambios de opinión en menos de veinte minutos, mil proyectos a medias, la que está y a la que en muchas ocasiones no encuentras, la que afronta las cosas con cobardía y la valiente que asume responsabilidades, la presumida, la cabezona, la comprensiva… soy la que no deja hablar en una conversación y la que parece que te escucha mientras está soñando, soy la compañera, la seño, la alumna… la insegura y la que se come el mundo…” Y aunque algo de esto queda, lo cierto es que ahora puedo decir que además soy luchadora y creo firmemente en las segundas oportunidades.

Rebelde y enfadada con el conformismo, trasgresora, un derecho que me he ganado en esta última etapa de mi vida. Segura de que todo pasa por algo y que hay mundos que no me pertenecen. Soñadora, me encanta la idea de revolución en el sentido más positivo de la palabra. Creo en un mundo activo en el que las personas podamos decidir, en la libertad en todos los campos, en las energías positivas y en esa luz que irradian algunas personas. A veces me cuesta lidiar con un sistema que considero obsoleto y me provoca indignación que las personas utilicen el vocabulario sin preocuparse bien en conocer el significado.

Soy maestra, madre y dicen que excesivamente creativa, algo que me provoca falta de sueño, huracán de emociones que intento reflejar en mis proyectos e incondicional de las buenas personas.

Amante de los elegidos que marcan la diferencia y fan de ir por esta vida, tan incomoda, en zapatillas.

Mi frase… que nunca digan que no lo he intentado.

M.J.

Amante de la vida; de mis dos hijos, motor de esos pasos que doy de manera segura; de mi familia; de mi amor y de mis amigos. Paciente, creyente de la filosofía de que “las cosas llegan en los momentos adecuados”. Sin ser buscadora de tesoros, reinvento la manera de recomponer los pedazos cuando algo se rompe. Creo en las nuevas oportunidades de esta aventura limitada que tenemos de vivir: “nada es complicado si de verdad lo amas”.

Cercana, inquieta, pacífica, optimista, “todo tiene su lado positivo cuando se descompone la vida”. De mirada con palabras, miedos que oculto bajo mi aspecto de tranquilidad y calma, trapecista de las emociones, camino por ellas con el corazón. Pienso que las manos están en nuestras ganas y motivación, los pies en la constancia y en la fuerza de voluntad, y el alma en los valientes que se atreven a abrir los ojos cuando se encuentra con otros que le hacen bailar.

“Te juro que la vida es preciosa…”

M.J.

Amante de la vida; de mis dos hijos, motor de esos pasos que doy de manera segura; de mi familia; de mi amor y de mis amigos. Paciente, creyente de la filosofía de que “las cosas llegan en los momentos adecuados”. Sin ser buscadora de tesoros, reinvento la manera de recomponer los pedazos cuando algo se rompe. Creo en las nuevas oportunidades de esta aventura limitada que tenemos de vivir: “nada es complicado si de verdad lo amas”.

Cercana, inquieta, pacífica, optimista, “todo tiene su lado positivo cuando se descompone la vida”. De mirada con palabras, miedos que oculto bajo mi aspecto de tranquilidad y calma, trapecista de las emociones, camino por ellas con el corazón. Pienso que las manos están en nuestras ganas y motivación, los pies en la constancia y en la fuerza de voluntad, y el alma en los valientes que se atreven a abrir los ojos cuando se encuentra con otros que le hacen bailar.

“Te juro que la vida es preciosa…”